El paso a ser anfitriona
- Julieta Perez
- 28 ene
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 3 feb
Con los años sumé el rol de anfitriona, primero en los espacios que fui habitando, luego en el armado y la administración de propiedades pensadas específicamente como hospedajes independientes.
Ahí apareció la otra cara de Airbnb:
El desgaste real de los materiales.
La importancia de una limpieza eficiente entre estadías.
La reposición constante.
La necesidad de que el espacio funcione bien sin requerir supervisión permanente.
Ser anfitriona me enseñó que un buen alojamiento no es solo estético: es práctico, resistente y fácil de gestionar.



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